La belleza de los paisajes del Aizkorri, la dulzura de sus prados y campos, la frondosidad de sus bosques y la rojez de sus blancas rocas ha atraído y maravillado, ya de antiguo, a montañeros, caminantes, romeros y visitantes.
Desde la llanura alavesa, desde las orillas del río Oria, desde el antiguo camino que supone la calzada de San Adrián, desde el serpenteante recorrido del ferrocarril a su paso por la falda del Aizkorri, han sido muchos los ojos que se han visto deslumbrados por la altiva perspectiva del singular monte. Sin embargo, la magnificencia del monte en sí mismo es solo comparable a la vista que se extiende desde su cima, como bien pueden atestiguar quienes la hayan hollado aunque sea una sola vez.
Un dato significativo del poder de atracción de este emblemático monte lo constituye la romería celebrada el 8 de julio de 1934. En dicha romería, cuyo acto central consistió en la inauguración del refugio de la cima que aún se conserva en nuestros días, se dieron cita más de 2000 personas. Empapados en sudor, resultante de la caminata y el calor de la época estival, tras llegar a la cima y oir la santa misa con su correspondiente sermón, estos romeros repusieron fuerzas con un almuerzo y se fueron incorporando en gran armonía a los actos festivos programados. Y no era para menos: celebraban la construcción del hermoso y ansiado refugio, tan necesario para montañeros y pastores, quienes optaron por la celebración de la romería como forma de agradecimiento a los promotores del refugio.
Algunos Zegameses así lo recuerdan: Matias Gorrotxategi Otaegi, del caserío Etxeberri-Erdi y su esposa Maria Otaegi Mujika, de Larreko, fueron sorprendidos por una terrible tormenta cuidando de su rebaño en Aizkorri. De tal magnitud era la tormenta que hicieron la promesa de que si salían bien parados de la misma harían todo lo que estuviese en su mano para construir un refugio en la cima del Aizkorri. Palabra de Vasco. A su fallecimiento en 1925, Matías cumplió su promesa destinando en su testamento 2.000 pts. para la construcción del refugio. Los rendimientos de este capital, importante en aquellos días, incrementaron la cifra hasta alcanzar las 3.085 pts. el año 1934 que, junto a 2.000 pts. aportadas por la Diputación, otras 2.000 del Patronato Nacional de Turismo y la cesión gratuita de 124,80 m2 de terreno por parte del Ayuntamiento de Zegama permitieron la construcción del refugio en la cima del Aizkorri cuya inauguración se celebró el 8 de julio de 1934.
Sesenta y seis años después, no es por casualidad que los zegameses nos hayamos acordado en multitud de ocasiones del matrimonio compuesto por Matias Gorrotxategi y María Otaegi, y fruto del agradecimiento a su loable iniciativa a favor de la construcción del refugio, el día 2 de julio de 2000 se celebró una marcha a la cima del Aizkorri. La misma, como recuerdo de los actos de la inauguración del refugio en 1934, no podía menos que incluir el almuerzo, la comida popular y la organización de diversas actividades festivas . La más emotiva la constituyó el cálido homenaje tributado por montañeros de ayer y hoy a Paco Iriondo y su esposa, en reconocimiento al gran trabajo desarrollado para lograr mantener encendida la llama del amor al monte. El caldo de cultivo era el adecuado y el mismo día, como colofón, se constituye en Zegama la Asociación de Amigos del Aizkorri. El gran número de montañeses fieles a esta cita auguran un prometedor futuro para la Asociación.
De la misma forma que el refugio del Aizkorri supone un lugar de descanso y cobijo para los montañeros, el pueblo de Zegama quiere ser punto de encuentro de los amantes del Aizkorri.